¿Cómo hacer una mudanza sin morir en el intento?

Mudança

Guía práctica para sobrevivir al proceso de mudanza

La llegada a un nuevo hogar es un momento lleno de nuevas sensaciones que se convertiría en un proceso dulce y mágico si no fuese por lo que implica una mudanza. Y es que no solo es cuestión de empaquetar todo lo que puedas tener en casa y llevarlo de un sitio a otro -algo que tampoco es nada fácil- sino que además requiere un alto nivel de organización de todo, absolutamente todo lo que tienes que trasladar.

Lo cierto es que hay muchas formas de llevar a cabo una mudanza, por ello, lo primero en lo que debes pensar es: “¿qué presupuesto puedo destinarle?”. Como ya sabes, en la actualidad hay muchas compañías especializadas en realizar mudanzas y, en función de lo que inviertas en ellas, su nivel de asistencia durante el traslado será menor o mayor.

¿Una mudanza sin ayuda profesional? ¡Es posible!

En este caso, si tu objetivo es abaratar al máximo los costes, te ofrecemos algunos consejos que te servirán de utilidad para hacer una mudanza sin asistencia profesional y sobrevivir a ello. Toma nota y ten en cuenta los siguientes aspectos, pueden llegar a ser determinantes:

1. Haz un inventario

¿Cuántas veces has oído a alguien decir que perdió algo durante una mudanza? Haciendo una lista en la que se reúnan todos y cada uno de los objetos y muebles que vas a trasladar, evitarás pérdidas y momentos de estrés. Distribuye la lista en familias de objetos y haz lo mismo con cada una de las cajas, de este modo sabrás en todo momento dónde está cada cosa. Algo que también te puede ayudar es marcar las cajas con palabras o dibujos que te ayuden a recordar todo lo que metiste dentro.

Trasllat

2. Aprovecha para deshacerte de lo que ya no utilizas

En cuanto empezamos a preparar una mudanza solemos darnos cuenta de lo fácil que es acumular objetos en una vivienda. Aprovecha este momento para deshacerte de todas esas cosas que has ido acumulando y no cumplen ninguna función en tu vida. Eso no solo aligerará tus viajes entre un inmueble y otro, sino que además te ayudará a hacer limpieza y a quedarte con lo que realmente necesitas. Recuerda que puedes reciclar, regalar o donar todo lo que desees, ¡habla con tu entorno más cercano y te sorprenderás!

3. Guarda los artículos de ropa al vacío o en bolsas

Si lo que quieres es ahorrar espacio durante la mudanza y poder llevar el máximo de objetos posible en un solo viaje, no utilices las cajas de cartón para la ropa, las sábanas o las toallas. Guarda los artículos textiles en bolsas de plástico o bolsas grandes de basura, o bien en bolsas especiales para cerrar ropa al vacío. Podrás encontrarlas en cualquier tienda de artículos para el hogar, y con un aspirador podrás quitarles el aire para que no ocupen prácticamente nada.

4. Piensa en qué vehículo vas a utilizar y en la hora del traslado

Si algo está claro es que vas a necesitar un vehículo para poder cargar las cajas y los muebles, aunque hayas logrado desmontar el mobiliario más grande de tu vieja vivienda. Si crees que con tu vehículo no vas a tener suficiente, siempre puedes solicitar la ayuda de algún amigo que tenga otro vehículo, o alquilar una furgoneta por horas. En ese caso, asegúrate de marcar las cajas que contienen material frágil, o encárgate de llevar tú mismo las que crees que pueden requerir más cuidado.

De otro lado, para evitar los momentos de estrés innecesario y las quejas de vecinos que puedan sentirse molestos si estacionas en frente de tu nueva vivienda, escoge un horario en el que crees que puede haber menos afluencia de peatones y vehículos. No es necesario que hagas la mudanza durante la madrugada, pero todo te saldrá mucho mejor si evitas las horas puntas y la primera hora de la mañana, por ejemplo.

5. Tómate tu tiempo cuando llegues al nuevo hogar

Una vez tengas todas las cajas y el mobiliario en la nueva vivienda, es posible que te sientas algo agobiado al ver que estás rodeado de cartones, bolsas y maletas, y que prácticamente es imposible ver el suelo. No pierdas los nervios, relájate, siéntate donde puedas y piensa por dónde debes empezar para tener a mano todo lo necesario para las primeras horas en tu nuevo hogar.

No intentes desembalarlo todo de golpe si no quieres entrar en pánico, abre una caja y vacíala entera antes de abrir la siguiente. Tómate los descansos que necesites y, si hace falta, distribuye el desembalado en varios días. Ahora que ya estás en tu nuevo hogar, queremos que disfrutes al máximo de tus primeros días viviendo en él.

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